Analogía

Gabriel García Márquez y Juan Rulfo, parecidos razonables

Ningún escritor nace debajo de una piedra, eso está muy claro. Y además, es bien sabido que un buen escritor es ante todo un buen lector. La literatura americana ha dado grandes referentes en el siglo XX, entre ellos: García Márquez, Juan Rulfo, Elena Garro, Luisa Valenzuela, Clarice Lispector, Julio Cortázar, Carlos Fuentes, Rosario Castellanos, Jorge Luis Borges, entre otros.

En la entrega de hoy queremos establecer una relación entre dos grandes obras de la literatura americana, por un lado “Pedro Páramo”, de Juan Rulfo, escrita entre 1951 y 1953 (publicada en 1955); y por otro lado, “Cien años de soledad” escrita por Gabriel García Márquez, y publicada en 1967.

Hay una anécdota que circula por el periodismo literario en la que se habla de un Gabriel García Márquez extasiado por la novela de Juan Rulfo. Él mismo declaró que la noche en que comenzó a leerla no se fue a dormir sino hasta terminar la segunda lectura, con el sol ya fulgurando en el medio del techo.

Este artículo pretende evidenciar los paralelismos hallados entre las dos novelas.

El primer particular, es el del apellido de una de las familias más célebres de la literatura colombiana “Buendía”, que guarda una gran semejanza con el personaje “Abundio” de la novela mexicana.

Por otra parte, Juan Rulfo establece un mundo que desde su comienzo da lugar a una convivencia entre vivos y muertos, las almas caminan penando en el pueblo de Comala. Por su lado, García Márquez también utiliza el mundo de las ánimas como un recurso literario, específicamente con las almas de Prudencio Aguilar y de Melquíades, que dicho sea de paso también hay un personaje en la novela de Rulfo que posee ese nombre.

cien años de soledad

Por otra parte, encontramos una semejanza muy cercana entre Pilar Ternera, y María Dyada, quienes en ambas obras se dibujan como símbolos de madre desventurada, personas hechas para dar amor pero desafortunadas en la correspondencia. “…dejó la puerta entornada y hasta se desnudó para que él no encontrara dificultades.” (Damiana Cisneros en “Pedro Páramo”); “Entonces Pilar Ternera le sugirió que esa noche dejara la puerta de su cuarto sin tranca, que ella lo visitaría.” (Pilar Ternera en “Cien años de soledad”) El detalle de la tranca no es para menos si se contextualiza en ambas novelas.

El otro paralelismo, es el de los personajes: Pedro Páramo y Aureliano Buendía, que se caracterizan ambos por machistas, mujeriegos e impulsivos.

Hay aspectos en los que se puede identificar a ambas obras, el misticismo, el historicismo, la guerra, el despotismo de los terratenientes, el machismo, son matices que cargan de significado ambas obras, que aunque se categoricen como realismo mágico, hay componentes de la realidad americana que no escapan a la comprensión del lector.

Por parte de la prosa de Rulfo, se puede observar que en ningún momento se escabulle lingüísticamente del dialecto mexicano, siendo “dizque” una palabra que sirve como evidencia. También se puede observar que sus personajes son “gente común”, sin rasgos fantásticos, que expían sus penas en el pueblo. La prioridad de Rulfo está en los paisajes y en los pensamientos de sus personajes, no en su aspecto físico; sin embargo, logra una realidad casi palpable, debido a su indagación en la forma de pensar (tal vez mexicana) y de expresarse de estos.

García Márquez, por su parte, es más descriptivo, busca la realidad desde la descripción fidedigna de los escenarios, los personajes y las características del ambiente, sin indagar demasiado en la mente de sus personajes, o más bien haciéndolo innecesario (porque lo demuestra con sus acciones a través del tiempo). También en “Cien años de soledad”, se puede observar la densa carga histórica, mística y religiosa, que se integra en cada rincón de la novela, haciendo una miscelánea sin desperdicios y sumamente amena.

pedro paramo

La fantasía, en ambas obras, se ejecuta como parte del sentido común de cada mundo, formando un complemento indisoluto con la propia subjetividad de los personajes.

Sin dudas que la obra de Rulfo fue necesaria para que García Márquez se convierta en lo que fue, en sus palabras: “Aquella noche no pude dormir mientras no terminé la segunda lectura. Nunca, desde la noche tremenda en que leí La metamorfosis de Kafka en una lúgubre pensión de estudiantes de Bogotá –casi diez años atrás– había sufrido una conmoción semejante.” Sin dudas, la obra de Rulfo marcó un antes y un después en la prosa de Gabo, que se entintó de realismo mágico hasta el fin de sus días.

Otro detalle, no menos importante, es el “ancestro común” del que los dos célebres escritores se nutrieron, William Faulkner, maestro de Gabo e influencia de Rulfo. Es un poco más complejo encontrar las influencias de Rulfo ya que su obra es inédita, marcada principalmente por su propia visión, que dibuja infiernos terrenales en casi todas sus obras. También cabe destacar que su obra es muy escasa (El llano en llamas, Pedro Páramo y El gallo de oro), pero alcanzó con creces para catapultarlo como un gran referente americano.

Sin duda se trata de dos grandes novelas, que nutren de identidad nuestros suelos, ¿ya las leíste?, ¿qué te parecieron?

Martin B. Campos.

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